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Archivo de la categoría: Comer en Ávila

Cochinillo bueno, restaurante malo en Arévalo

Antes de nada os pido disculpas. Llevo un tiempo sin actualizar el blog pero cuando se junta cambios laborales y personales, al día le faltan horas. Ahora con un poco (pero poco) más de tranquilidad me pongo con los deberes gastronómicos. Durante este tiempo me he dedicado por completo a organizar mi nuevo trabajo con MotoGP pero, por si había dudas, no he dejado de comer.

Aprovechando que regresaba a Madrid de una concentración motera en Valladolid hice parada en Árevalo. Era la primera vez que me sentaba a la mesa en este pueblo abulense porque lo que es comer en su barra de bar (bocata y café rápido) o echar gasolina lo he realizado miles de veces en ruta Asturias/Galicia/Madrid.

Escogimos un clásico para comer: cochinillo. No llevábamos referencias así nos dejamos llevar por nuestro instinto. Tras tomar el vermouth y analizar un par de restaurantes, nos decantamos por el Asador Desiree – Casa Felipe.

El restaurante cuenta con horno de leña cercano al salón principal y presenta un menú degustación (24 euros/persona sin IVA) bastante apetecible para degustar la cocina castellana.

Abrimos la comida con unas judías blancas estofadas, bien acompañadas de su chorizo y panceta. Con el caldo bien trabajado. Estaban muy buenas. Otra opción era sopa castellana (la pidió mi acompañante) pero estaba muy muy floja.

De segundo plato nos decantamos por el cochinillo. Lo acompañan de ensalada de lechuga y cebolla. Al contrario que la carne tanto la presentación (ya venía aliñada) como el aspecto (tenía hojas ya pasadas) como el sabor (hoja iceberg insípida) dejaron mucho que desear.

El cochinillo estaba realmente bueno. Bien crujiente y con la carne en su punto, melosa y jugosa.

Grata sorpresa con el postre con una tarta casera de café.

Si tuviese la oportunidad de repetir comida en Arévalo no comería en Desiree – Casa Felipe. El cochinillo al horno de leña estaba estupendo pero tanto el servicio (muy flojo) como detalles como el de la ensalada le otorgan una nota baja.

Restaurante: Asador Desiree – Casa Felipe

Dirección: Plaza del Arrabal, 2  05200 Arévalo

Contacto: 920 30 03 27

Nota: 5,5 / 10

  • Puedes seguir nuestras aventuras gastronómicas en Twitter: @JuanWes
 

Un lugar para desconectar cuerpo y mente

A poco más de una hora del centro de Madrid encontramos un pulmón verde donde lo difícil es no desconectar cuerpo y mente. Visitamos la localidad abulense de Arenas de San Pedro, capital del Alto Tiétar.

Buscando un lugar tranquilo, rodeado de naturaleza y donde poder alojarnos con nuestro perro, nos encontramos con las cabañas de Casa Crisol. En la parte alta de Arenas, rodeada de robles, pinos y castaños, Miguel ha preparado unas fantásticas casas de piedra donde alojarse unos días. El trato es muy familiar, cuidando cada detalle.

Tras pasar nuestra primera noche en la cabaña, Miguel nos recomienda subir hasta el pueblo de Guisando, desde donde hay unas vistas espectaculares de toda la Sierra de Gredos. Un buen lugar para abrir los pulmones y respirar profundo.

La abundante nieve caída durante el invierno ha dejado paso a una cristalina y fresca agua que baja con fuerza río abajo bañando las laderas y dejando imágenes de postal.

A pie del monte de Los Galayos, en una serpenteada subida, encontramos el Restaurante El Tropezón, un local de pausa obligada para montañeros, senderistas y amantes de la naturaleza.

El restaurante, enmarcado en un incomparable paisaje de frondosos árboles, repasa la cocina castellana más tradicional. Su carta se compone de los guisos de cuchara, las patatas revolconas, las migas o las excelentes carnes de Ávila.

Comenzamos nuestra comida con un plato de migas del pastor. De buen sabor, de intensidad media, con jamón pero quizás algo faltas de crujiente.

Como no podía ser de otra manera un buen Chuletón de Ávila es el punto central de la comida. Excelente en textura, acompañado de crujientes patatas fritas y de unos tragos de vino tinto de tierras castellanas. Se detiene el tiempo saboreando tal manjar y contemplando las postales para el recuerdo del Valle del Tiétar.  Comer en El Tropezón, con vino, sale por unos 20-25 euros persona.

Un buen café solo y una amena tertulia es el siguiente paso para seguir disfrutando de unas horas de desconexión en otro de los paraísos naturales que nos dejan las sierras españolas.

Restaurante: El Tropezón

Dirección: Carretera del Camping (Guisando, Avila)

Contacto: 920 374 233

Nota: 7/10

 

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