Cachopo, fabada, tortos, pote de berzas… incluso marañuelas, frixuelos o bollos preñaos. Estos serían algunos de los platos que enumeraríamos desglosando el gran libro gastronómico de Asturias. Pero hay más. Alguno de ellos se han convertido en secretos que cada zona asturiana guarda en silencio y con cariño y mimo.

En mi Avilés natal tenemos uno de esas cosas que no falta en ninguna buena despensa: la Longaniza de Avilés. Podríamos definir este producto como un embutido de cerdo y especias, embutida en tripa natural.

Lo produce la empresa familiar Embutidos Vallina. No hay otra Longaniza de Avilés en Asturias; La auténtica es la de Vallina. Desconozco si en el mercado existe alguna imitación o marca blanca pero no os dejéis engañar. En Avilés, se come la longaniza de Avilés, la de Vallina.

Sin tener una excesiva presencia en el exterior del Principado, la longaniza de Avilés se lleva innumerables adjetivos que la catalogan como algo único. Presumen de ellas los avilesinos y los que no lo son: personalidades como Woody Allen o Brad Pitt la han probado y han caído rendidos a su peculiar sabor.

Quizás el lugar más clásico para comerla en Avilés sea el restaurante ‘Casa Tataguyo’ –en el barrio del Cabayedo desde 1845- pero no hay chigre en La Villa que no cuente con esta longaniza en su carta.

Principalmente se consume cocida o frita con patatinas y pimientos pero admite tantas elaboraciones como nuestra mente gastronomita alcance a dibujar. Recuerdo haberla degustado como compango en un buen pote de berzas; rellena de queso de La Peral o incluso en platos más atrevidos como salteada en Wok con soja y verduras.

Un consejo: si andáis por Avilés, una longaniza de Vallina y una botella de sidra siempre entran bien.

Elaboración: Embutidos Vallina

Dirección: Ctra. Gral. Avilés-Grado, KM 5

Contacto: 985.50.63.00

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