Llevaba tiempo con ganas de visitar Ourense y alrededores así que cuando vi la propuesta no me lo pensé. Por cuarto año consecutivo Galicia ha apostado por la gastronomía para potenciar su turismo. El ‘Cuarto Outono Gastrómico’ –que se celebró entre el 15 de septiembre y el 15 de diciembre de 2010- daba la posibilidad de hospedarse en una casa rural y degustar la gastronomía de la zona del alojamiento.

Nuestro fin de semana rural no llevó hasta Villaza (Ourense) en concreto hasta ‘El Retiro do Conde’. Un Pazo del siglo XVII perfectamente rehabilitado, a orillas del río Bubal y con relajantes vistas a los valles de Monterrei.

Como nuestra estancia sería de dos noches, con sus dos cenas, ‘El Retiro’ nos ofreció dos menús diferentes: uno basándose en carne y otro en pescado.

Abrimos la primera cena con unos aperitivos de la casa: una fina crema de queso, un rico jamón en tosta de pan de leña y una sabrosísima crema de pimiento Terra de Baronceli, fabricada por Conservas do Tamega en Verín (Ourense).

El siguiente plato en llegar a la mesa fue un secreto de hongos  y gambas. Un crujiente hojaldre relleno de setas, que acompañamos de vino tinto Denominación de Origen Monterrei.

El plato fuerte de este menú fue ternera ecológica con setas de Riós. Un guiso de carne de ternera y patatas “del país”. Contundente, muy sabroso aunque un poco falto de ligazón para mi gusto.

Cerramos el menú con una crema de queso, colofón a nuestra primera larga jornada en tierras ourensanas.

Al siguiente día la cena comenzó con los mismos aperitivos: queso, jamón y el extraordinario paté de pimiento. El primer plato también fue un secreto pero en este caso de zorza y castañas. Para mi mejor que el de setas y gambas.

Nuestro plato fuerte sería un pescado. En concreto un bacalao al estilo del Retiro,  al horno con sus verduras pochadas. Las láscas del pescado se desprendían solas, en su punto de sal, un plato extraordinario.

En los postres probamos una caña de crema y una ‘lengua de sacerdote’, dulces típicos en esta zona de Ourense.

Un ‘café de pota’ y unos licores fueron buen acompañamiento de una amena conversación. Merece la pena perderse por la Galicia profunda para disfrutar de su ‘Outono Gastrómico’. La próxima edición habrá que repetir.

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