Atraídos por su título de Ciudad Monumental y Gastronómica visitamos un pequeño rincón de Soria, El Burgo de Osma.

Durante los meses de matanza, de enero a marzo, El Burgo se vuelca en la celebración de unas jornadas ritogastronómicas donde dan a conocer todo lo relacionado con el cerdo.

Este año las jornadas celebran su 36º edición. Nuestro fin de semana nos depara una sorpresa ya que coincide con el XX aniversario del hermanamiento con la asociación gastronómica asturiana La Orden del Sabadiego.

El rito de la matanza se celebra el sábado al mediodía; nosotros llegamos el viernes, así que pudimos disfrutar unas horas previas para descubrir los pequeños detalles arquitectónicos que esconden las estrechas calles de El Burgo.

También fue buen momento para detenernos en las tiendas de ultramarinos: diversidad de setas deshidratadas, embutidos de ciervo, excelentes tortas y yemas de huevo, conservas de caza menor… El Burgo presume de una magnífica despensa de materia prima de primera clase.

Una vez abierto el apetito con unos vinos de la tierra del Duero, visitamos el ‘Mesón Marcelino’. Establecimiento en la calle Mayor donde tomar un buen aperitivo. Para sentarnos a cenar nos trasladan al local de al lado, el ‘Asador El Burgo’.

Coqueto restaurante, de carta no muy amplia pero que repasa los principales platos de la cocina castellana. Decidimos pedir un menú degustación para poder probar un poco de todo.

Comenzamos la cena con una magnífica sopa castellana –lo mejor para el frío que hacía-. De sabor suave, sin excesiva presencia de ajo y con acento a jamón.

Seguimos con dos degustaciones de buen producto de la tierra: unos crujientes y poco aceitosos torreznos y una excelente morcilla de arroz.

Nuestro siguiente plato es un homenaje a los tiempos pasados cuando había que buscar fórmulas para la conservación de los productos en la abundancia de las matanzas. Así los escabeches, los salados y las conservaciones en aceite son señas de identidad en la cocina de El Burgo. Degustamos una muy recomendable ensalada de escabeches: conejo, pollo y perdiz.

Como plato principal existe la opción de escoger entre entrecotte a la parrilla, cochinillo o lechazo, ambos asados. Nosotros escogimos el cochinillo. En su punto de asado, con una crujiente piel y acompañado de una ensalada mixta.

Cuando ya no esperábamos más sorpresas en una notable cena llegó la última. En el postre, todos ellos caseros, probamos una tarta de queso. Resulto ser de las mejores que hemos probado. Sabor intenso a queso y una textura muy suave.

La cena la acompañamos de un vino de la tierra. El precio por persona ronda los 30 euros. Cenar en ‘Marcelino’ fue la mejor manera de empezar a conocer El Burgo.

Restaurante: Mesón Marcelino / Asador El Burgo

Dirección: Calle Mayor, 71 y 77 (El Burgo de Osma, Soria)

Contacto: 975341249

Nota: 8/10