Madrid Fusion ha cerrado sus puertas ensalzando la gastronomía de lujo para todos los bolsillos a través de las tapas. Entre las últimas tendencias, las construcciones más vanguardistas, la ‘gastroeconomía’ se ha dejado notar en esta Cumbre Internacional que ha cumplido su octava edición.

” Acercar la alta cocina a todos los paladares sería posible mediante las tapas, un formato que no requiere una gran inversión ni por parte del cliente ni de los restaurantes”. Esa es la filosofía con la que animan a trabajar los grandes gurús de los fogones.

Dani García, alma del marbellí restaurante Calima, ha defendido el tapeo tradicional pero que “emocionen al paladar”.

Con estos argumentos sobre la mesa, Madrid Fusion ha organizado un ‘Gastrofestival’, un amplio programa para acercar la alta cocina a todo tipo de público.

De la unión del ‘Gastrofestival’ y la cervecera Mahou ha nacido la propuesta ‘Degustatapas’, donde más de cuarenta establecimientos madrileños ofrecen una tapa de autor y un botellín de Mahou (clásica, mixta o sin alcohol) por el precio de 3 euros.

Aprovechamos esta oportunidad nos acercarnos a cinco establecimientos para analizar con que tapa firmaban su presencia en Madrid Fusion.

Nuestra primera parada nos lleva al Restaurante Viavélez (Avenida del General Perón 10). Paco Ron forjó su nombre gastronómico en una pequeña taberna del pueblo pesquero asturiano que da nombre a su local antes de aterrizar en Madrid.

En la capital ha construido un espacio vanguardista, minimalista, que busca cuidar el detalle. Su tapa para Madrid Fusion 2010 fue una ensaladilla de sardina con pimientos asados. Un rico bocado a mar para acompañar nuestra primera cerveza.

Seguimos con nuestra ruta que nos lleva a la Brasserie de Lista (Serrano 110). Un restaurante que en el que destacan sus carnes (pollo al carbón) y pescados (merluza con hongos) a la brasa.

La tapa que presenta es una de las mejores del programa: una tosta de magret de pato con jalea de grosellas y manzana. En nuestra visita la manzana fue sustituida por láminas de mango y cebolla caramelizada. La potencia de la carne casaba a la perfección con la suavidad de esta exótica fruta.

Aprovechando que nos encontramos en la ‘Milla de Oro’, nos acercamos a ‘Hevia‘ (Serrano, 118). Un agradable local de buen tapeo, con un reducido comedor, donde degustar toda clase de bebidas y excelentes aperitivos.

Acompañamos nuestro botellín de Mahou clásica con con un crujiente mollete de “kung fu”. Tierno pan blanco relleno de bonito natural y pimientos asados. Todo un acierto.

Cambiamos de zona y visitamos restaurante ‘El Chaflán’ del chef Juan Pablo Felipe. El local cuenta con el ‘Aris Bar‘ (Avda. Pío XII, 34), un elegante pero informal espacio donde tomarte un buen aperitivo y unas tapas de autor.

Una copa de ceviche de pulpo con espuma de maracuyá fue la propuesta para el Gatrofestival. De nuevo tapa y bebida se unían a la perfección. El fuerte cuerpo de la cerveza se aligeraba con los refrescantes tonos de la espuma de fruta.

Las horas iban pasando entre cerveza y buenos pintxos. Así que decidimos buscar un lugar para calentar el estómago. El Grupo La Máquina es uno de los grandes impulsores de esta gastroiniciativa. Aporta tres de sus locales: Nemesio -con su arroz abanda- y La Máquina de La Moraleja -con su ensaladilla rusa-.

Nosotros buscamos un hueco en el tercero, en la popular y atestada barra de La Máquina (Sor Ángela de la Cruz, 22). Allí degustamos unos maravillosos callos a la asturiana. En su punto de grasa, de textura suave y poco pesados. Todo un acierto para finalizar nuestra ruta.

Pero el Gastrofestival ha sido mucho más. Alberto Chicote con sus berenjenas fritas con humus y miel de caña en Pan de lujo; las albóndigas de venado con cuadraditos de patata de Casa Rafa; o el pan fino relleno de calamares del East 45 del Hotel Villarreal.

Así hasta 46 tapas con firma de autor para reivindicar que la ‘gastroeconomía’ es posible.